LEGADO DE EXCELENCIA

El antiguo apellido Chadwick tuvo su origen en Escandinavia. Desde allí reapareció en Francia y más tarde floreció en Inglaterra y Escocia, antes de cruzar el Atlántico hacia América del Norte y del Sur.

El Domesday Book, compilado en 1086 por orden del rey Guillermo “el Conquistador”, recoge la primera mención oficial del nombre en Staffordshire, donde Guillermo había concedido tierras a la familia Chadwick como recompensa por sus distinguidos servicios en la batalla de Hastings de 1066. Una generación anterior de la familia había ocupado el arzobispado de Reims, una posición religiosa y política de enorme importancia. La familia figura luego en las antiguas crónicas de Inglaterra, publicadas a fines del siglo XVI. Esto revela hasta qué punto los primeros vástagos de la familia Chadwick contribuyeron a la política local, primero en Inglaterra y después en Escocia.

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Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, tanto Inglaterra como Escocia se vieron sacudidas por conflictos religiosos y políticos. La agitación llevó a muchas familias poderosas e influyentes a pensar en emigrar a tierras lejanas para comenzar una nueva vida. Varias ramas de la familia Chadwick partieron hacia América del Norte, mientras que Thomas Chadwick, nieto de Sir John Chadwick, de Oxford (quien murió allí en 1756), eligió América del Sur.

En 1820 se estableció en La Serena, en Chile, alentado por las oportunidades que se abrían en la industria minera local. Fue Thomas quien dio origen a la rama chilena de la familia Chadwick.

Una vez establecidos en América del Sur, los Chadwick se convirtieron rápidamente en miembros activos, influyentes y muy respetados de la sociedad chilena. En 1909, Alejandro Chadwick, nieto de Thomas, se casó con Leonor Errázuriz y de esa unión nació la línea Chadwick–Errázuriz, que habría de desempeñar un papel tan destacado en la era moderna de la industria vitivinícola chilena.

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Hacerse un nombre

Durante décadas, miembros de la extensa familia Chadwick figuraron entre los líderes de la sociedad en Gran Bretaña, así como en América del Norte y del Sur. Entre sus descendientes célebres figura el Muy Reverendo Henry Chadwick KBE, FBA, quien fue deán de la catedral de Christ Church, en Oxford. Otro fue el distinguido diplomático británico Sir John Edward Chadwick. Lynn Chadwick fue un escultor de gran renombre. Sir James Chadwick, miembro de la Royal Society, fue un gran físico y colaborador en la investigación atómica. En particular, descubrió el neutrón en 1932 y recibió el Premio Nobel de Física en 1935. Y no habría que olvidar al compositor estadounidense George Whitefield Chadwick, autor de la obertura Rip Van Winkle.

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UN ESPÍRITU INQUIETO

Alfonso Chadwick

Nacido en 1914, hijo de Alejandro Chadwick y Leonor Errázuriz, Don Alfonso Chadwick es el principal responsable del orgulloso compromiso de la familia con una vinificación de vanguardia.

Nacido en 1914, hijo de Alejandro Chadwick y Leonor Errázuriz, Don Alfonso Chadwick es el principal responsable del orgulloso compromiso de la familia con una vinificación de vanguardia. Apasionado por el vino desde muy joven, Alfonso comenzó su carrera con la creación del primer negocio de corretaje de vinos de Chile, a principios de la década de 1930. Desde entonces se mantuvo siempre en estrecho contacto con propietarios de viñedos y bodegas. En 1942, mucho antes de hacerse cargo de Viña Errázuriz, Don Alfonso Chadwick compró el fundo Viña San José de Tocornal, en Puente Alto, en las afueras rurales de Santiago. Fue allí donde Don Alfonso levantó su casa y su cancha de polo.

Apasionado por el vino desde muy joven, Alfonso comenzó su carrera con la creación del primer negocio de corretaje de vinos de Chile, a principios de la década de 1930. Desde entonces se mantuvo siempre en estrecho contacto con propietarios de viñedos y bodegas. En 1942, mucho antes de hacerse cargo de Viña Errázuriz, Don Alfonso Chadwick compró el fundo Viña San José de Tocornal, en Puente Alto, en las afueras rurales de Santiago. Fue allí donde Don Alfonso levantó su casa y su cancha de polo.

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Eduardo, el menor de los hijos, continuó con el legado familiar, trabajando incansablemente para elevar los estándares de calidad dentro de la industria vitivinícola chilena. Consciente del gran potencial del terroir de la región, le pidió a su padre que convirtiera su amada cancha de polo en un viñedo. Así nació Viñedo Chadwick como homenaje a Don Alfonso.

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Eduardo Chadwick

La visión de Eduardo Chadwick fue siempre la de crear un vino verdaderamente grande a partir de este viñedo excepcional. Y no cabe duda de que el avance fue considerable a medida que las vides maduraron y crecieron el conocimiento y la comprensión del lugar. Hoy, esa búsqueda incesante de una mejora continua en la calidad llevó a algunos a afirmar que Viñedo Chadwick se consagró como el más grande Cabernet Sauvignon de Chile. La entrega personal y profesional de Eduardo al servicio del gran vino y su búsqueda de la excelencia para Viñedo Chadwick no pasaron inadvertidas. A lo largo de sus cuarenta años de carrera recibió numerosos premios y reconocimientos en Chile y en el mundo entero. Sin embargo, el que más lo enorgullece es el prestigioso título de Decanter Man of the Year, que recibió en 2018.

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De cara al futuro, Viñedo Chadwick seguirá creciendo y prosperando gracias al amor, la convicción y el apoyo de los Chadwick. La familia depositará siempre su fe más profunda en este viñedo andino. En primer lugar, para mostrar su calidad. Y en segundo, para honrar la memoria y los logros de Don Alfonso. Treinta años después de la plantación de Viñedo Chadwick, el relevo quedó en manos de las cuatro hijas de Eduardo – Magui, Mane, Pepa y Ale. Ellas continúan con inmenso orgullo la importante labor de esta etiqueta que lleva su apellido. Por eso, no habrá tregua en su empeño por producir un vino de clase mundial que refleje la mejor expresión de este lugar único. Al igual que su padre, todas están profundamente comprometidas con respetar y enaltecer el viñedo y con construir un legado atemporal para las generaciones futuras.

“Viñedo Chadwick representa mi anhelado deseo de honrar la memoria de mi padre, el difunto Don Alfonso Chadwick. Este vino único refleja la herencia y la tradición de excelencia de nuestra familia.”

Eduardo Chadwick